Lunes otra vez

Justo antes de comenzar el verano, recibí una de las noticias más inesperadas, y lamentables de esta temporada: mi contrato como consejera social para migrantes, llegaba a su fin.

Recortes en los subsidios gubernamentales y el endurecimiento de las políticas migratorias -hijos bastardos del partido derechista y anti migratorio en el poder- fueron los culpables de amargarnos el periodo de vacaciones, a más de una docena de colegas.

Este adiós inesperado y sin fundamentos lógicos, me cayó como un balde de agua helada, me dejó triste y desolada. Llegó tan de repente, cómo cuando el novio, con el que se tiene la relación perfecta, le dice a uno de un día pa otro, que la relación se ha acabado porque él no tiene con que llevarlo a uno a cine, PLOP!

Así pues, me remontó al 2006, cuando llegué a este país, y me senté en la silla donde hoy se sentaban mis clientes, fui uno de ellos, una de las tantas migrantes recién desempacadas, un tanto desubicada, pero con un cuaderno lleno de preguntas, planes y metas por cumplir a este lado del charco.

En ese entonces, valoré la labor que cumplió Kitty, mi consejera social, y me dije a mí misma que ese era el trabajo que algún día quería ejercer. El camino era largo, pues no sólo debía aprender este berraco idioma; también era menester traducir mi hojita de vida, adquirir experiencia laboral en el mercado local, y por supuesto, encontrar una vacante disponible en esta oficina gubernamental.

Con el tiempo me preparé, trabajé en otras cosas y siempre que encontraba un anuncio laboral en el sector social, pues aplicaba. Me presenté en diversas ocasiones, pero la cuarta fue la vencida, y cuando recibí la noticia de mi contratación, me sentí como si hubiera llegado a la cúspide del Kilimanjaro.

Fue así como empecé mi trabajo de consejera social, aquí el mapa mundi dejó de ser un elemento académico y pasó a ser mi mapa de ruta. Por mi escritorio pasaron jóvenes Sirios, Afganos y Eritreos. Frente a mí se sentaron mujeres Marroquíes y Ghanesas, hombres de Polonia, Somalia e Irak. Todos ellos hablando sus idiomas y buscando en mí, acompañamiento y una respuesta a las tantas inquietudes que surgen cuando se es un recién llegado.

Con pasión y con tanto oído como corazón, adoré mi labor. A diario me sentí afortunada por la oportunidad de guíar el camino de tantos y de recibir a cambio un poco de su cultura, su gratitud y sus historias.

Hubo días en los que mi corazón latió tan rápido como un yembé africano, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas, y mi alma se partía en dos escuchando las historias de guerra, de viajes interminables sobre el mediterráneo, de personas tratando de reconstruir su vida lejos de sus familias, y en un país, en dónde no siempre, se sienten bienvenidos.

Entre las paredes de este edificio, ubicado en pleno centro de Ámberes, se respiran sueños, se vive a pleno la diversidad y la multiculturalidad de esta ciudad, en la que 169 diferentes nacionalidades conviven en poco más de 200 kilómetros cuadrados.

En mi escritorio fui políglota de profesión, pasaba en fracciones de segundos, y sin mucho esfuerzo, de hablar neerlandés, a inglés. Mis pensamientos me acompañaban en español, mientras escuchaba francés al otro lado del teléfono. Lo más irónico es que una de las razones de mi despido, era que no tenía los idiomas necesarios para continuar con mi labor. Otra vez PLOP!

Aquí también me reencontré con mi bella Colombia, de la mano de Don Arnulfo, un caleño que no sólo tenía la edad de mi papá, sino ese acento inconfundible con el que me teletransporté a las calles de Tuluá y esos días soleados en mi amado Valle del Cauca. Su mujer, doña Fanny, me alegró el día del despido, con una docena de empanadas con ají, que compartí, con cierta tacañería, con un par de compañeros de equipo.

Durante 17 meses, cada uno de mis clientes se hizo mi maestro, enseñándome a relativizar, a vivir con un propósito y a entender que este, mi mundo, es un sancocho de culturas, del que me encanta seguir cuchareando.

Ride Freehand Black And White Bike On The Road

Frente a mi teclado, vi pasar mi pasado, mi presente y mi futuro, aquí saboreé los condimentos del mundo, me enriquecí conviviendo 32 horas a la semana, con colegas Libaneses, Afganos, Polacos, Turcos y por supuesto Belgas.

De mis días aquí destaco la lección preponderante, sentir empatía en vez de simpatía, aprendí a sentir a mi prójimo, a conectar con su realidad, aprendí a no emitir juicios, a leer entre líneas las emociones del otro y sobretodo a no ignorarlas. Asimilé cómo conectarme con el otro, y en ese encuentro también me conecté conmigo misma.

Toda esta letanía, para aliviar la congoja de la despedida, de una partida para la que nunca estuve preparada. Un adiós precoz, que en su momento arremetió contra mi auto estima, me hizo sentir torpe e incompetente y me descuartizó el alma.

Tras el despido colectivo, vinieron los aborrecidos procesos de selección. Decenas de entrevistas, cientos de hojas de vida, unos cuantos test de personalidad y horas enteras en Linked in. Y justo, cuando estaba perdiendo la perspectiva, justo en el momento más oscuro de la noche, se me apareció el Divino Niño, y me reencontré con una ex colega que me presentó como la candidata ideal para trabajar con migrantes. BINGO!

Definitivamente Steve Jobs tenía razón cuando hablaba de conectar los puntos. Otra vez, la vida me permite ver como esos puntos se unen si se tiene confianza en el proceso, el karma, el destino o lo que sea en lo que uno crea.

Así pues señor lector, me despido en esta tarde dominical, llena de ilusión por el reto que me espera al arrancar la semana, a partir de mañana seré trabajadora social en un centro para menores refugiados… Lunes otra vez, sobre la ciudad!

2 thoughts on “Lunes otra vez

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  1. Oh sobrina hoy la vida me parado por unos días y gracias a ello tengo la oportunidad de leer tus pensamientos escrita de una forma maravillosa, la vida te ha dado oportunidades increíbles para relacionarte no sólo con las diferentes culturas sino lo más importantes con personas , , donde puedes reconocer la diferencia exterior y al
    Mismo tiempo la unidad cómo seres humanos ! Que maravilla, que Dios te siga acompañando en esta nueva etapa donde como siempre pondrás al servicio de los otros los maravillosos dones que la vida te ha dado!!!

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  2. Qué buen titulo ! Muy significativo para quienes tienen jornadas laborales. Y para quienes no las tenemos, nos translada a la epoca de las madrugadas, los horarios, vacaciones etc.

    Una nueva experiencia de trabajo en el campo que mas te gusta….ayudar, orientar y colaborar con la diversa comunidad foránea de la cosmopólita Amberes.

    Y si, el Karma te va enseñando la ruta a seguir en la peregrinación de la vida.

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