Fortylicious

Y se llegó el dia, han pasado 14610 dias y más de 350 mil horas desde que estos ojitos verdes vieron la luz del sol.

Llegué a la vuelta 40 al sol y me es inevitable hacer una reflexión de esta vida que comenzó en una tarde lluviosa de domingo y que hoy seguramente llega a su mitad.

Han sido innumerables las lecciones aprendidas, millones los kilómetros volados y pedaleados, muchas las fronteras cruzadas, varios los idiomas aprendidos y muchísimos los retos superados. He reído y llorado, me he enamorado, desenamorado y vuelto a enamorar, he bailado, saltado, sudado y brinconiado.

Screen shot 2017-06-07 at 11.36.08De todo lo que he vivido de nada me arrepiento, cada una de mis decisiones me ha llevado a donde estoy.

A veces han sido dictámenes contrarios a mi corazón, o a lo que mis papás hubieran querido, pero en la mayoría de las veces ha sido precisamente el corazón el que me ha guiado a tomar cada camino.

Desde que cambié de continente he visto pasar la última década a una velocidad inesperada y me he visto evolucionar como mujer y como ser humano.

En los últimos diez años me he trasteado tres veces, me he casado cuatro (y siempre con el mismo) he sido mamá, he superado una depresión post parto y aún así he sido lo suficientemente valiente para volver a ser mamá.

Estándo lejos de la tierra y la familia que me vió nacer, he contado con la bendición de toparme en el camino con personas extraordinarias que se han vuelto mi familia en esta tierra lluviosa y lejana. Esas amigas, que ahora son hermanas y primas, que han tomado mi mano cuando me he sentido desfallecer y las que me han hecho reír y sentirme agradecida por tenerlas a mi lado.

Profesionalmente tuve que reinventarme, empezar de nuevo, hacer trabajos aburridos y frustrantes, pero hoy se me llena la boca de orgullo al decir que tengo el trabajo que soñé desde que puse un pie en este lado del charco. Por mi escritorio desfila el mundo entero, cada uno de mis clientes no importa si vienen de Siria, Marruecos, Irak o Nigeria trae consigo una historia de vida, una cultura y diferentes costumbres. Cada migrante que se cruza en mi camino me inspira a seguir luchando por hacer la diferencia en este mundo y por dejar huella.

Podría escribir un libro con todas las memorias que hoy revuelan en mi cabeza, pero prefiero hoy sólo quedarme con la conclusión de estas cuatro décadas.

Cuatro décadas de las que sólo puedo estar agradecida, por la familia en la que nací, por la familia que escogí, por los hijos que engendré, por el amor que me trajo al viejo continete, por el país que me vió nacer, por el país que me adoptó, por mi trabajo, por mis amigos, por mi vida, mi salud y por poder escribir estas palabras!!!

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